Qué es y para qué sirve el período de adaptación

Qué es y para qué sirve el período de adaptación

 

 En la actualidad, es poco frecuente que los niños y las niñas ingresen a la escuela sin antes haber pasado por un período del jardín infantil y/o  sala cuna,  lo cual representa una oportunidad para que niños y niñas se vayan adaptando naturalmente a los múltiples espacios sociales que deberán enfrentar a lo largo de su desarrollo.

Una vez que el niño o niña ingresan al jardín, sala cuna o colegio se inicia un proceso de adaptación y cómo tal, no es posible definir con anticipación su duración. Cada uno de ellos lo vivenciará de manera unica de acuerdo a sus características individuales, a su historia y a la relación que tengan con los adultos y  personas de su entorno cercano.

Es por esta razón que nuestro jardín infantil y sala de cuna respeta el tiempo con el niño y la familia en este periodo tan importante como lo es “el periodo de adaptación”.

 

 

¿Qué emociones, sentimientos o recuerdos se cruzan cuando evocamos un período de adaptación?

Casi seguro que se entremezclan los dulces con los no tanto, los que nos sacan una sonrisa con los que nos ponen serios. Y es esperable que así sea, porque cada vez que nos enfrentamos a una situación de este tipo, ponemos en juego la información con la que contamos sobre el “nuevo”, los interrogantes que todavía tenemos y las fantasías con las que llenamos esos espacios vacíos de información. Pero no hay que olvidar que con un crecimiento interior y con una nueva experiencia.

¿Qué es el período de adaptación?

El período de adaptación es el proceso por el cual lo desconocido se transforma en conocido. Se trata de un espacio concebido para ayudar a los niños a integrarse en forma paulatina al nuevo espacio ya esta nueva etapa de sus vidas.

¿Cuáles son sus características?

Naturalmente, no será igual para la sala de 2 años que para la sala de 5 años). Si bien sus características también se relacionan en cada uno de los años, en los horarios de permanencia y en los horarios de vida. la sala el horario completo). La primera semana es habitual que el adulto que acompaña al niño permanezca en la sala. Luego, aunque el horario continúe siendo reducido, el adulto ya no se pasa dentro de la sala.

¿Qué situaciones lo requieren?

Cuando un niño se sienta en el jardín de los niños y los niños. Para el niño, este cambio implica la salida de su entorno, donde desempeñar un papel en un espacio conocido que le brinda seguridad y en el que está protegido. Todo esto es la modificación dado que se amplía el mundo de las relaciones y los espacios para que se adapte.

A veces también es necesario un período de adaptación en el inicio de las clases, pero también se puede cambiar en el jardín, en el paso de una sala o en un turno a otro. Y los procesos serán diferentes.

¿Para qué sirve el período de adaptación?

Según Piaget en la adaptación están siempre presentes la asimilación de lo nuevo y la acomodación de esto con lo que ya se tiene. Lo que busca la adaptación es la estabilidad entre ambas, la cual se ajusta al medio ambiente. Sin embargo, muchas veces pasamos este tiempo parece ser doloroso, los niños disfrutan de la autonomía, la posibilidad de ampliar las relaciones y todo lo nuevo que se ofrece en ese nuevo espacio. Entre otras cosas, aprenderá que los cambios no tienen por qué ser malos y esto tiene que tener otra mirada frente al próximo. Suelen ser notables sus escritos en la forma de vincularse con los adultos como con otros niños.

¿Quiénes deben acompañar a los niños en este período?

De ser posible, conviene que los primeros días los niños sean llevados y / o retirados del jardín por los papás o por alguien con un vínculo similar, para que se acompañen y seguros ante el cambio.

Sería muy ingenuo pensar que los niños son los únicos que están atravesando el período de adaptación. Los documentos que los recibos también están frente a lo nuevo. Nuevas familias, nuevos alumnos, nuevas demandas. Ellos son los profesionales y la experiencia que han tenido en esta etapa anterior, son los que brindan apoyo y seguridad a niños y familias. Y son las familias que juegan el papel más importante en este proceso.

Su sello en el período de adaptación. En los períodos de adaptación, los niños suelen ser más susceptibles y vulnerables. Los adultos tenemos que acompañar, proporcionarle ayuda y comprensión, para que más pequeños ayuden a desarrollar las capacidades que se pondrán en el juego en otras situaciones. La confianza, la seguridad, la autonomía, la socialización, la construcción y la tarea de los padres acompañarlos y darles herramientas para esa construcción.

¿Cómo pueden los adultos ayudar a sus hijos en este proceso?

Es habitual que los padres tengan interés, ansiedad, inseguridad y sentimientos de culpa por la separación. Pero sería importante, en la medida de sus posibilidades, trabajar con estos sentimientos antes de que con su actitud pueda, en ese momento, transmitir seguridad y confianza. Para que el niño pueda superar la angustia de la separación, primero debe superar los padres, y le será más fácil si se confirma en el equipo. Por eso, antes de llevar a nuestro hijo. Cuanta más información tenemos, menos lugar dejamos a las fantasías.

Además, para ayudar a sus hijos en este proceso, los adultos deben tener en cuenta aspectos tales como:

Tratar de no prolongar las despedidas para poder transmitir a un niño que sus padres están seguros de que es mejor para él, y que su partida no es opcional, o mar, que no piense que si llora o protesta podrá evitar.

Intentar no introducir nuevos cambios en esta etapa, como sacar el chupete o los pañales, cambiarlo de habitación, etc.

Estimular los logros del niño en el jardín.

Tanto en la despedida como en el reencuentro, mostrarse alegres y comprensivos pero seguros.

Llegar siempre a tiempo para retirarlo.

No perder la continuidad en la asistencia.

¿Qué dificultades pueden presentarse en este período?

Este período puede traer aparejados cambios de conducta en los niños. No todos se manifiestan en la misma forma. La mayoría llora, otros no, algunos se relacionan, expectantes, como observadores silenciosos, y otros, después del primer impacto, se distraen y participan de las actividades que se ofrecen. Hay tantas reacciones como niños, niños, niñas, niños, niñas y adolescentes.

¿En cuánto tiempo debemos lograr la adaptación?

No debe perderse la vista que el período de adaptación es eso, un período, que no es para siempre. Y que cuanto mejor preparados estemos, más corto y más llevadero resultará. En general, la adaptación se logra en la primera o en la segunda semana. No obstante, es sumamente importante respetar la individualidad y los tiempos de cada niño.

  Adriana Puppo
Profesora de enseñanza primaria
Psicóloga social Gentileza Vacunar, Centro privado de Vacunación www.vacunar.com.ar info@vacunar.com.ar